BONAO.-Cinco atletas de La Federación Dominicana de Remo y Canotaje, Inc., (FEDORECA), recibierón su clasificación para los Primeros Juegos Panamericanos de La Juventud "CALI 2021".
Hasta entonces en el país solo tres adolescentes habían recibido bonos de siete dígitos; Josephan Bernhardt (1997), Ricardo Aramboles (1998) y Wily Mo Peña (1999). Pero los californianos vieron en este adolescente un diamante en bruto y desembolsaron US$1,4 millones.
Desde un principio comenzaron las controversias, medios como Los Ángeles Times, Washington Post e USA Today enviaron equipos a indagar y encontraron material de sobra como para hacer películas. Desde el monto que cobró el entrenador, del bajo nivel académico de un Aybar incapaz en ese entonces de firmar su nombre, de la ignorancia financiera de la familia que vivía a la orilla del río y de la forma en cómo comenzó a repartirse y gastarse el dinero.
Aybar hoy tiene 37 años, en Grandes Ligas se cansaron de sus serios problemas fuera y dentro del terreno en 2010 y no juega profesional desde 2015 cuando pasó por dos equipos mexicanos, donde tampoco terminó de la mejor manera.
Mientras en las líneas de cal solo dejó ver reflejos del potencial su vida privada fue muy pública: las acusaciones de violencia doméstica eran frecuentes, estuvo preso múltiples veces, la más reciente le hizo cumplir una condena de dos años y en 2007 dejó el equipo de los Bravos en plena temporada para terminó en un centro de recuperación por adicción al alcohol donde pasó tres meses.
En una entrevista que concedió al canal de YouTube de la Fundación Martín Cabrera, Aybar se declara estar “abajo”, “solo”, “sin nada” y hasta ofrece su teléfono para una segunda oportunidad para trabajar como entrenador.
“Sí, hubo muchas, como yo estaba arropado por la adicción me decían un consejo, yo lo escuchaba y se me iba por aquí (por el otro lado del oído). Porque todavía me quedaba un poquito de fama, me quedaba dinero, todavía yo era pelotero, pero después que me vi en el escalón que estoy ahora, como que se me fue el sueño, como que puse los pies en la tierra, dije ‘¡Ofrézcome! ¿Dónde es que yo estoy?’”,
“Eso yo lo vengo a pensar ahora cuando me veo fuera, fuera de lo que yo creía que siempre iba a ser permanente en esa carrera, entiende, ahora fue que yo dije ‘wao, ¿y esto era así?’”, dice Aybar, que apareció en 405 partidos entre Dodgers, Bravos y Rays.
“A la verdad que nunca pensé que la carrera de mía se iba a terminar tan rápido y eso llegó fue por vía de la calle, la calle, la influencia, yo pensaba que yo era el rey, me entiende, como que nunca iba a llegar adonde estoy hoy en día, que todo me lo celebraban, ‘Willy esto’, yo me la creía hoy en día me veo sin nada como quien dice, solo como quien dice y a veces me pongo a reflexionar digo ‘¡wao! ¿y esto era así?’ y en verdad en verdad que uno no lo cree hasta que uno sea uno mismo que está viviendo este proceso”, dijo el ex infielder.
Una corta carrera que le permitió facturar US$3,1 millones de acuerdo a Baseball-Reference, un dinero que se ha esfumado.
¿Encontraste persona que te desviaron del camino?, preguntó la entrevistadora.
“Sí, sí, sí. Se puede decir que sí. Antes yo tenía “supuestamente amigos”, dizque amigo que éramos supuestamente amigos porque era porque yo estaba en la cima. Hoy en día yo estoy abajo y ni siquiera los que yo creía que eran amigos míos ni siquiera dice ‘¿fulano está vivo?”, pero n’a, yo siempre estoy conforme con Dios y agarrao de Dios”, dijo Aybar, cuyo hermano menor, Erick, jugó una carrera de 12 años en el Big Show que incluyó un Guante de Oro y una aparición en el All Star.
Cuando fue preguntado si no encontró consejos dijo que sí, pero no puso atención.
“Sí, hubo muchas, como yo estaba arropado por la adicción me decían un consejo, yo lo escuchaba y se me iba por aquí (por el otro lado del oído). Porque todavía me quedaba un poquito de fama, me quedaba dinero, todavía yo era pelotero, pero después que me vi en el escalón que estoy ahora, como que se me fue el sueño, como que puse los pies en la tierra, dije ‘¡Ofrézcome! ¿Dónde es que yo estoy?’”, dijo el ex del Licey y Escogido en la pelota invernal.
Aybar se muestra inconforme con el trato que ha recibido de gente que entiende ayudó y le cuesta mencionar a aquellos que en la actualidad lo apoyan.
“No sé ni cómo explicarlo, son tantas cosas que uno, uno... el pelotero dominicano el único sueño que tiene es llegar a Grandes Ligas y después que uno llega a Grandes Ligas, a través de lo que me pasó a mí yo le quiero mandar como un mensaje a los que están subiendo hoy en día, a los que son nuevos. Hay que saber aprovechar la oportunidad que Dios le da a uno, hay que aprovecharla bien porque la oportunidad en el béisbol son difícil, son difícil, son difícil y hay que saber aprovecharla al máximo y tratar de juntarse con gente ganadora, gente positiva, gente sana, que en el ambiente que uno está nos rodea mucha gente que le llegan a uno, uno con buen corazón pero uno no sabe cómo esa persona quiere sentarse al lado tuyo, cuando viene a ver hasta hacerte mal, tiene que tener mucho cuidado, mucho cuidado. No todo el que dice ser tu amigo es tu amigo, al final. Un consejo de corazón”.
Colomé, de 32 años, podría asumir el papel de taponero de Minnesota, luego de que Taylor Rogers y el mexicano Sergio Romo se repartieran el trabajo durante el 2020. Rogers sigue con el equipo, que milita en la Liga Americana, pero Romo es agente libre y todavía no tiene definido su futuro.
La pasada temporada Colomé tuvo efectividad de 0.81 con WHIP de 0.94 y 12 salvados en 22.1 entradas cuando trabajó con los Medias Blancas de Chicago, que firmaron al cerrador Liam Hendriks por cuatro años.
El lanzador derecho dominicano tiene 138 salvados desde que empezó la temporada del 2016, para ser tercero en las Grandes Ligas detrás del curazoleño Kenley Jansen, Los Angeles Dodgers, y el puertorriqueño Edwin Díaz, Mets de Nueva York, durante ese lapso.
Colomé, en las ocho temporadas en las Mayores con los Tampa Bay Rays, Seattle Marineros y Medias Blancas, tiene promedio de carreras limpias de 2.95, 385 ponches y 140 boletos en 424 entradas de trabajo en el montículo. EFE
Eso fue lo que trató y consiguió para conectar el batazo de línea baja al jardín central con dos outs y bases llenas la noche del jueves 10 de diciembre, para dejar en el terreno a los Gigantes del Cibao con una victoria 3-2 de los Tigres en el Estadio Quisqueya Juan Marichal.
“En ese turno pensé en traer esa carrera como fuera, buscar un buen pitcheo y hacer un buen contacto como lo conseguí”, expresó Lugo en la conferencia post juego por la plataforma Zoom del Licey, al que proporcionó un triunfo que devuelve la confianza al equipo y provoca un amontonamiento en la tabla de posiciones con un juego de diferencia entre los primeros y los últimos.
“Ahora mismo estoy trabajando en eliminar los pitcheos malos, concentrarse más en la zona, hacer buenos swings y gracias a Dios se dio, que salí en ese turno, tratando de ganar el juego, me salió bien y me siento muy contento”, señaló.
En cuanto a su contribución a la defensa y dónde se siente más cómodo, si en la tercera base o la segunda, como lo ha estado utilizando, aseguró que solo hace los ajustes en donde el dirigente le coloque, pero observando que en la reciente etapa ha jugado más la antesala.
“Tengo más tiempo jugando la tercera base y donde el manager decida ponerme, tengo que hacer el ajuste, ya tengo un tiempito jugando la segunda, pero más en la tercera”, aclaró Lugo, quien fue firmado como torpedero, pero que su organización en Estados Unidos, Tigres de Detroit, lo ubica en la esquina caliente o la intermedia.
Y en cuanto a cuáles cosas están haciendo en conjunto para superar la mala racha que llevó a los Tigres a perder seis juegos seguidos, dijo creer que lo que está cambiando es hacer las cosas en equipo, moviendo al corredor, se están embasando más y que espera sigan saliendo las cosas bien.
Yasiel Puig contribuyó a la victoria con doble remolcador, su primer hit y remolcada en el la liga dominicana.
Con la victoria, los Toros (11-10) cortan una racha de 3 derrotas consecutivas y propinan la cuarta derrota seguida de los Gigantes, en el primer enfrentamiento de la temporada entre estos dos conjuntos. Ahora los Toros mejoran a 5-6 en la ruta, mientras que los Gigantes dejan su marca en 3-6 jugando como locales.
El zurdo James Russell (1-0, 0.00), se adjudicó la victoria luego de lanzar 5 episodios en blanco en los que permitió 4 hits y ponchó a 5 contrarios. Russell se convirtió en el décimo abridor de los Toros que consigue una salida de calidad, empatando en el primer lugar de la liga y el número 12 que completa al menos 5 episodios, siendo esta la mayor cantidad del circuito.
El bullpen taurino limitó a los bates de los Gigantes a una carrera en 4 entradas. Joel Peguero lanzó una entrada en blanco de un hit y 2 ponches, Anthony Gose una entrada de una carrera, Jhan Maríñez un episodio de un imparable y Hunter Stricklan lanzó la novena entrada en blanco de un ponche. El pitcheo naranja propinó 9 ponches y limitó a la ofensiva de los Gigantes a batear de 7-0 con corredores en posición de anotar.
El abridor de los Gigantes, Rogelio Armenteros (0-2, 6.75) cargó con la derrota luego de permitir 3 carreras limpias y 3 imparables al tiempo que concedió y2 boletos y ponchó a uno en una entrada de labor.