viernes, 16 de octubre de 2015

Inmortal del deporte Tony Cabeza Fernandez, opuesto a Grama artificial en los Estadios

La grama artificial en los estadios afecta las articulaciones y la espalda del atleta, aumenta la temperatura al doble, lo cual hace imposible jugar al béisbol, porque deshidrata al cuerpo humano y acorta la durabilidad de la carrera del jugador.

Quien así reflexiona lo hace basado en experiencia propia, el otrora guante de oro del campo corto e inmortal del Deporte dominicano Tony Fernández, quien se muestra opuesto a que al estadio Quisqueya de Santo Domingo se le cambie su grama natural por una carpeta artificial, basado en razones de salud.
 
Asegura que el 95 por ciento “y cuidado si el 99%” de los jugadores que actuaron en las Grandes Ligas entre las décadas de 1980 y 1990, “coincidimos en que nuestras carreras pudieron ser mucho mejores y más largas de haber jugado más partidos en grama natural”.
 
Dice que solo hay que pensar, que en los 80s había 10 estadios con carpeta artificial y los han reducido a solo dos y que los Azulejos de Toronto van a eliminarla para 2017, lo cual significa que solo va a quedar uno con esa alfombra.
 
“Eso nos dice, que ellos (Grandes Ligas) están pensando en la longevidad de la carrera de los individuos. Entonces, si queremos una carrera más longeva de los jugadores, debemos pensar en grama natural y lo digo por experiencia propia”, dice la otrora estrella del campo corto en una entrevista para Licey TV con José Luis Mendoza.
 
Sustenta que la grama artificial va afectando las articulaciones y la parte baja de la espalda, o sea, el área lumbar, que en su caso, 14 años después de su retiro en 2001, le sigue causando molestias.
 
“En estos momentos, mi área lumbar me molesta y hablo con ex jugadores, como Lloyd Moseby, y me dicen lo mismo”, afirma Fernández durante la entrevista en el campo de entrenamiento de los Tigres del Licey en la academia de los Mets, en Boca Chica, donde el glorioso conjunto azul realizó el domingo 11 un pasadía familiar. Moseby fue el jardinero central de Toronto en la década de 1980.
 
Insiste en que el terreno de grama natural es más efectivo para el jugador, su salud y la durabilidad de su carrera y que los estadios que tienen carpeta artificial son techados, con aire acondicionado, porque aumentan hasta el doble la temperatura que en la natural.
 
En ese sentido, pone como ejemplo la temperatura en los Estados Unidos y en Canadá, que se mide en grados Fahrenheit. Indica que cuando la normal está en 80 grados F. “puedes estar seguro de que en la grama artificial es de 120 grados”.
 
Para el caso dominicano, cuyo parque Quisqueya no tiene techo, si la temperatura está en 30g Celsius, la grama artificial la elevaría a más de 50g, lo cual, afirma, sería imposible jugar al béisbol.
“Ya sabemos que la grama artificial puede servir para otros eventos, pero aquí estamos tratando de béisbol y si eso es lo que queremos jugar, debemos de tratar de proteger esa materia prima, que es el jugador”, dice tajante.
 
Recuerda que cuando jugó en Kansas City y en San Luis, “especialmente en Kansas”, la temperatura sobre carpeta artificial se ponía por los 120 grados Fahrenheit y hasta más “y era imposible jugar béisbol en esa temperatura, porque uno se deshidrata y sigues teniendo el peligro de lastimarte con esa grama. Y más que nada, es el peligro de la salud, por lo que acabo de decir: el cuerpo humano no aguanta una temperatura tan cálida”, remató Fernández.

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